8 de marzo de 2007

MACHO MENOS

Hoy, 8 de marzo, conmemoración del día internacional de la mujer, ¿Los otros 364 días del año son el día del hombre?¿Por qué no hay día del hombre?¿O acaso él no lo necesita porque es bien macho y no festeja esas pavadas? Está claro que el posteo que nos convoca será feminista, hago la salvedad desde el principio, antes de que alguien esboce palabra o línea alguna.

Desde hace un par de décadas, las relaciones entre hombres y mujeres vienen sufriendo modificaciones. Gran parte de estos cambios se deben a cuestiones sabidas respecto a la mal llamada “liberación femenina”: mayor acceso de la mujer a puestos laborales (en general con menor salario que un hombre en el mismo puesto), voto femenino, la posibilidad del divorcio, pastilla anticonceptiva, etc.. Quizás la más significativa es que la mujer tiene un campo mucho más amplio que antes para poder independizarse económicamente, y eso le permite disponer del su dinero a su antojo sin dar muchas explicaciones.


Las mujeres proclamaron la igualdad entre los sexos y unos cuantos hombres parecen habérselo tomado muy a pecho. Cualquier acto de poca “hombría” que cometen es automáticamente justificado bajo la frase “y bueno, uds. querían igualdad, acá la tienen”. Entonces el tipo puede comportarse como un bastardo y vos tenés que comértela por “la igualdad”, pero no es así.

Igualdad entre los sexos no es una frase absoluta, significa que en algunos aspectos era necesario que la mujer puediese acceder a los mismos beneficios que el hombre; entonces no magnifiquemos los tantos, las mujeres no dejan de ser mujeres, y los hombres no dejan de ser hombres, somos diferentes y siempre será así.

Si el tipo no es caballero, atento, no te hace regalos, no te cuida y no te invita ni un helado, no es que tiene mentalidad moderna, es que es un sátrapa. No nos engañemos, chicas, es como si nosotras anduviéramos por ahí tirando escupitajos, dejáramos de depilarnos, de ponernos linda ropa interior, o cualquier cosa de índole femenina sólo “por la igualdad de sexos”. Si hacen eso, después me cuentan qué opina el macho de turno que tienen.

Es pura injusticia, la mujer indirectamente sigue condenanda a las tareas hogareñas, pero además tiene que trabajar, ocuparse de los críos, de la mascota, de sus padres ancianos, de estar divina y encima tener algún tiempo para realizarse independientemente. Mientras, el tipo llega de trabajar, se pone a mirar la tv, juguetea con los hijos y los altera, regaña con la mascota y quizás te ayuda en alguna tarea mínima para que no le pongas cara de perro; siempre y cuando no esté haciendo alguna actividad con los amigotes y llegue a la hora del coño.

Entonces, el hombre exige, y él ¿Qué nos ofrece? Ni siquiera cumple con su rol masculino porque… queremos igualdad de sexos!!!! Eso, acá y en la galaxia más remota, no tiene justificación. Mujeres: feliz día y que nos sea leve, porque lo que está por venir parece ser peor.

16 de febrero de 2007

AMOR INTELIGENTE

Llevar una pareja adelante tratando de compatibilizar las personalidades de ambos integrantes es algo bastante complicado, sobre todo en los primeros momentos, en los que cada uno se está acomodando a las gracias del otro.

El otro, y una misma también, suele incurrir en algunos errores, que con el paso del tiempo sabe que no debe hacerlos, y automáticamente pasa a lo que algunos denominan “Amor Inteligente” (AI). Se trata de utilizar esos atajos que parecen garantizar una pareja más feliz.



La cuestión es ¿Cuándo se hace uso y abuso del AI?¿Cuándo el AI roza la mentira?. Veamos algunos casos a modo de ejemplificación para intentar determinarlo:

  • ENFERMEDAD: Te enfermaste, el matasanos decretó 72 hs. de reposo, y terminaste postrada en tu cama convertida en una especie de lechuga. Como todavía no es el momento de compartir el lecho con tu hombre, cada uno vive en su casa. No sólo el otro imberbe no te va a “cuidar” por sus múltiples obligaciones de hombre adulto, sino que además ni siquiera se digna a llamarte aunque sea una vez al día para ver tu evolución. Conclusión: El tipo es un salame, no utilizó las bondades del AI y se le armó la rosca. A todo esto, vos, así de germenosa como estás, también tenés que andar preocupándote por un tipo poco atento.

  • FLORES: El hombre tiene una creencia arraigada en su cultura, de que él llega con un ramo de flores y la mujer se olvida de todos los trastornos que le ha generado. Pues no, señores, el recurso de la flor podría haber funcionado en los 50´s, pero en el 2000 mínimo aparecete con un reproductor de DVD, y aún así no se garantiza la conformidad de la dama. De hecho, el “factor Flor” tampoco debía resultar en los 50´s, sólo que la mujer se callaba porque el macho recalcitrante la mantenía y no podía andar haciéndose la rebelde por ahí.
    En este caso, aplicar el AI sería dejar las flores para un momento de plenitud conyugal y cuando se incurre en una trastada, simplemente se agacha la cabeza, se reconoce el error y se busca un método alternativo. De hecho, si el tipo hubiese aplicado el AI, directamente no tendría que andar vagando por las florerías para resarcir su error.

  • CONSENSO: Otro de los errores más comunes del mal uso del AI. El hombre experimentado en relaciones de pareja debería saber que, si emprende una relación estable, las cosas se consultan. Pero, como en ocasiones parece que sufriera de "amnesia", de repente te sale ese mismo día con que organizó un encuentro con su compañeros de trabajo y sus mujeres, y vos quedás supeditada a ir; si no vas sos una garca y si lo hacés tenés cara de perro y le amargás la noche. Cuando el tipo decide a mansalva cómo organiza las cuestiones, la dama se ofende y se arma (o no se arma, pero ella lo canaliza por otro lado y también vienen los problemas).

Hasta aquí hemos visto como el uso del AI puede hacer que una pareja sea medianamente armónica. Ahora, ¿Qué pasa cuando se abusa del AI? En ocasiones se pasa al terreno del engaño, ya que si al hombre, o a la mujer, no le surge hacer determinadas cosas, no tiene sentido que le haga creer al otro que sí le surgen. Simplemente queda en una tomarlas o dejarlas; si al tipo no le importa, ¿Qué sentido tiene seguir invirtiendo tiempo y energía en una relación dudosa? Es para pensarlo.

21 de septiembre de 2006

DE BOLICHE EN BOLICHE...

Día de la primavera, jornada gloriosa si las hay, las personas alérgicas la odiarán, varios hombres estarán contentos porque saben que llegan los días en que las mujeres se despojan de sus vestiduras y salen a mostrar sus atributos. Las hormonas pululan en el ambiente, se multiplican a granel, los machos envalentonados salen a la cacería de sus presas. ¿Dónde? Lo hacen en muchos lados, pero el lugar por excelencia es el boliche.

Las tácticas de levante en la disco ya no son las de antes, no es como en la época del Club del Clan donde el galán, con su vaso de gin tonic en mano, sacaba a la muchacha que presumía. Antes se bailaba en pareja, ahora no; el acto del baile es más “homosexual”, ya que uno tiende a danzar en un grupo semi cerrado con pares de su mismo sexo, mirando qué es lo mínimamente potable que hay en los alrededores.

En general es el macho quien inicia el ritual de la conquista, por ello el post que nos convoca en esta jornada primaveral es sobre los distintos chamullos que un hombre puede emplear para levantarse a una mujer, saliendo del clásico “¿Venís siempre a este lugar? ¿De qué signo sos?, etc…”.


¿ES TU NOVIO?: Cuestión complicada para el macho en búsqueda de su hembra, dilucidar si esa muchacha tan bonita tiene algún tipo de relación amorosa con el hombre que la acompaña. Antes el muchacho que se encontraba junto a la señorita probablemente era su príncipe en el corcel blanco; pero ahora, en estos tiempos modernos, tranquilamente puede ser su amigo gay del alma. Así es que algunos corajudos se animan a preguntar:
Él: ¿Ese chico es tu novio?
Ella: (Con cara de desinterés, probablemente mascando un chicle de menta) No.
Él: (Cobarde por unos instantes) Porque pregunta mi amigo (Y señala a un pobre piscuí)
Ella: Ah…
Él: No, en realidad yo pregunto
Ella: Ahhhh… (al cubo)
Él: (Mostrando su lado caudillesco): Bueno, ENTONCES DAME UN BESO! (ARO ARO AROOOOO)
Ella: (Lo mira fijamente y piensa “PERO VOLÁ DE ACÁ, ZAPALLO, QUÉ TE CREÉS QUE SOY, UN PEDAZO DE CARNE DEL MERCADO DE LINIERS???” Y se retira de la escena retornando a su manada).

FUNCKING PLACE: Preciosa jornada, boliche con partes al aire libre, es invierno, pero la noche está bárbara y templada. Un macho se acerca a su presa:
Él: Hola, ¿Venís siempre a este FUCKING lugar?
Ella: (Extrañada por el énfasis puesto en la palabra “fucking”) No, es la primera vez.
Él: ¿Y te gusta esta FUCKING música?
Ella: Sí, está buena.
Él: ¿Y cómo te FUCKING llamás?
Ella: (Completamente desconcertada, responde igual) Mengana. Disculpame, pero tengo una duda, ¿Por qué todo es fucking?
Él: PORQUE ESTE ES UN FUCKING MUNDO!
Ella: Ahhh… (Sonríe de compromiso al fucking chongo y se retira de escena, a paso acelerado, buscando lo que quedaba de su manada).

REPARTO: Tres alegres señoritas bailaban juntas en una disco porteña, juntitas y tan felices, seguramente
eran carne al asador. Y así fue que tres galanes se les acercaron a hablar.
Luego de la típica entrada a la conversación, del estilo ¿Cómo te llamás? ¿Cuántos años tenés? ¿Qué hacés de tu vida? ¿Dónde vivís?, Etc., se produjeron los siguientes diálogos contemporáneamente:


Galán 1: Tengo novia.
Ella 1: (Desconcertada) ¿Entonces qué hacés acá hablándole a una mina?
Galán 1: Porque amo a mi novia… Pero también amo a las mujeres!

En otro sector de la pista, con un chongo apuesto que parecía bastante normal:
Galán 2: Nosotros las elegimos de la siguiente manera (Va a explicar el por qué cada uno eligió a la señorita a la cual se estaba chamullando)
Ella 2: Contame…
Galán 2: Básicamente nos las dividimos por altura…
Ella 2: (Lo mira fijo y piensa “Es un perejil…”)
Galán 2: Vos que sos la más alta me tocaste a mi, tu otra amiga para Mengano que es de estatura media, y la más petiza para sultano. Fijate que buena elección.
Ella 2: ¿Pero no era mejor elegir por la que le gustaba a cada uno realmente?
Galán 2: Es mejor este método salomónico.

Y en otra parte del boliche sucedía lo siguiente…
Galán 3: Desde que corté con mi novia no hago más que salir.
Ella 3: Y sí, uno vuelve a las pistas hasta que encuentra una pareja nueva con quien comenzar algo lindo.
Galán 3: No, yo la verdad prefiero salir. Estoy de joda toda la semana, me voy al after office de acá, a la noche de la cerveza de allá, viernes y sábado a bolichear a tal lado…
Ella 3: (Piensa “Nunca aprendiste a hacerte marketing…”) Ajá…
Galán 3: Por ejemplo en las vacaciones de verano me la pasé de juerga, éramos como 10 en el departamento, nos la pasamos de joda todos los días, una resaca que ni te imaginás… y bla bla bla
Ella 3: Un gusto conocerte… mis amigas me llaman… chauuuuuuuuu

Y sí, finalmente, las chicas sólo eran tres pedazos de carne en góndola…

LIBIDINOSO: La situación vista desde afuera era una muchacha bailando con unas amigas y amigos, y un moscón muy juvenil revoloteando alrededor, que de vez en cuando se acercaba aleteando a meter algún bocadillo. La presa azucarada no hacía caso a la insistencia del insecto, por lo cual el molesto decidió embestir a la amiga más cercana.
Moscón: Hola, ¿Qué le pasa a tu amiga que no me da bola?
Amiga: No se… no le interesarás.
Moscón: Decile a tu amiga que le tiré tooooooda la líbidooooooo
Amiga: ¿? (Se da vuelta y a otra cosa.)
Acto seguido se acerca el moscón a su azucarada presa:
Moscón: Te estoy tirando toda la líbido, eh eh ehehehe…
Presa azucarada: Mirá, no me interesás, soy muy grande para vos y tengo novio, ¿ok?
Fue más efectivo que el Raid… el moscón se fue, flu flu voló, desapareció.

QUÉ PÁ-SÁ… : Jazzy Mel se revolcaría al ver como unos raperos aparentemente extranjeros intentan levantarse a unas muchachas.
Situación: Pista de un boliche, con música muy diferente al hip hop o al rap. Ambos raperos seleccionan un par de “nenas” y les bailan al ritmo Sean Paul, con sus brazos alrededor de los cuerpos de ellas, pero sin tocarlas, sólo contorneándolas.

Rapero 1: Dé donde eres?
Nena 1: Palermo
Rapero 1: Cómo te “iamas”?
Nena 1: Fulana. Vos?
Rapero 1: José
Nena 1: Ahhhh… y de qué país sos
Rapero 1: De Argentina, yo también vivo en Palermo.
Nena 1: (Bueh…) Todo bien, pero no me interesa…

Nena 2: ¿Podés dejar de bailarme así?
Rapero 2: (También haciéndose el extranjero) NO
Nena 2: No me interesa tu baile, tengo novio.
Rapero 2: Bueno, esta bien, nos vamos…

Y se retiraron de escena meneando sus brazos al compás del Hip Hop que no sonaba en la pista, a buscar nuevas nenas que comprendan su arte pseudo extranjero.

HUMECTACIÓN: Una muchacha bailaba alegremente en una pista de un boliche de música electrónica, vestía unos anteojitos de sol (porque el sol a las 3 de la mañana y bajo techo es realmente muy nocivo...) Un muchacho de rulos se le acerca, aparentemente para levantársela, pero estaba tan drogado que ni siquiera las palabras le salían. En medio de ese acto gestual en el cual ella intentaba explicarle que no le gustaba, el muchacho la toma de las manos, se las acaricia y le dice “Ya vuelvo, no te vayas”. Acto seguido regresa con un pomo de crema de manos y se la coloca dicéndole: “Para que tus manos se mantengan siempre suaves y humectadas como hasta ahora”. Y se retira…

Este es sólo un pequeño muestreo del chamullo bolichense de nuestros días. Un tanto desconcertante, gracioso por momentos, molesto por otros. Y la pregunta es ¿Da resultado realmente? Parece que no…

6 de julio de 2006

"PODEMOS"


“Se puede, se puede”, decía Angeloz en su campaña presidencial allá por 1989 cuando intentaba hacerle frente al huracán “Mendez”. Él creía que quizás ganaba, y una tiene esa misma ingenuidad cuando confía en el hombre “Podemos”.

Lo conociste y es bárbaro, te re gustó, compartiste unas pocas salidas y él se encargó de endulzarte los oídos con todos esos planes que podrían hacer juntos en el futuro. Lo peor del caso es que le creíste, y ahora estás que rebotás por las paredes porque no cumplió ninguna de sus falsas promesas.

¿Por qué se cae como una quinceañera dentro del juego del hombre “podemos”? Quizás porque para una es tan especial que considera que el sentimiento es recíproco, pero la dura realidad es que él hace lo mismo con todas y le importa 3 rábanos si hiere tus sentimientos con sus patrañas.


Te dice que podrían ir al teatro, y vos ya estás pensando qué ponerte; te dice que la próxima te invita al cine, y vos te clavás con la cartelera del diario al lado del teléfono que nunca sonará; te dice que podrían pasar un día en la costanera de zona norte, y te explica detalladamente por qué ese día sería tan especial para los dos. Durante esos momentos te sentís en un éxtasis auditivo, que a medida que vas descubriendo que es un vil mentiroso se convierte en un estallido de ira.

Pero seguís creyéndole, porque él te sigue gustando y engañando con sus "podemos", es tan persuasivo con sus palabras, te dice cosas tan lindas… PERO NO CUMPLE NADA!. Entonces sí, “se puede, se puede”, sí, muchachas, se puede mandarlo en un cohete a la luna, y que se quede ahí por siempre, y que le mienta al espíritu de Neil Armstrong, que le diga que se puede estar en la luna sin el equipo de astronauta, y que se saque el casco así se muere de asfixia y nos hace un favor a todas.

Ese tipo es una sucia lacra, podría llamarte, podría cumplir sus palabras, podría dejar de mentirte, pero la realidad es que no le interesa, entonces puede engañarte porque su conciencia seguirá inerte ante tus reacciones.

Así que, “se puede, se puede”, se puede juntar fuerzas y mandarlo al tacho, a volar "fly away, far away", al baúl del olvido, borrarlo del mapa, se puede erradicarlo de la faz de la tierra; porque al fin y al cabo, al igual que Angeloz, ese tipo es un embustero.

23 de junio de 2006

X-MEN

Tomando en cuenta los boom cinematográficos del momento, haré eco, cual diario o revista que utiliza estos temas hasta el hartazgo, y me apropiaré del título de este pasado estreno para emplearlo en el post de hoy.

En las relaciones, tanto hombres como mujeres, tienen esas "simpáticas" fobias hacia los aparentes defectos del otro, que en ocasiones son fulminantes cuando se trata de perpetuar la relación. Intentaré reunir las más sobresalientes para reírnos un rato de esas cosillas que a veces hacen que pensemos que el otro definitivamente es un mutante.

Cuenta la leyenda que una adolescente que recién empezaba a darse unos besos con un muchacho, un día le ofreció su femenina cadenita con dije de corazón al hombre en cuestión. El joven muy agradecido la tomó y en muestra de su reciente eterno amor decidió colocársela, pero OH NO!, era demasiado corta y no podía siquiera lograr que le cubriera las ¾ partes de su entroncado cuello. La historia fue corta, ella se impresionó, lo mandó a volar y ahora tiene su fobia de cuello.

¿Y los dientes? Muchos agradecerán a sus padres la insistencia en el uso de la ortodoncia, y los que no, sufrirán el embate del dedo acusador: "Ese tiene dientes de cuchillo", "Aquella tiene dientes de caballo", "Oh no, esa niña usa frenos", "Tiene la dentadura torcida"; y lo peor "a ese/a le FALTA UN DIENTE, y en la parte de adelante!!!!". También varios de los fumadores están condenados, con su dentadura perfectamente amarillenta, u oscura, sumado a la sensación de estar chupando un cenicero que se genera en el momento del beso, que a más de una/o le da escalofríos.

Siguiendo con las partes del cuerpo, podemos nombrar al fóbico nº 2, que tiene una fijación especial con las manos: que si son cadavéricas, que si son “firmes” (¿?), que si tiene dedos de "molusco", que su suavidad, que si los dedos son de morcilla, que si son cortos, o muy largos, su femineidad, etc. Como sea, el tema es que si una mujer no cumple con los requisitos manuales que él pretende, se acaba todo.

Bajando por la estructura corporal, llegamos al conocido fetiche de los pies: Hay hombres que desesperan por unas buenas plantas, hay mujeres a las que se les revuelve el estómago de que se las toquen. Están los juanetes, los dedos largos, los pelos, el pie de 2 metros, el chiquito, el deforme, el de las uñas acanaladas, el que está lleno de hongos, el que le faltan uñas, el de piel dura a lo roca, el femenino con las uñas y su francesita. Como verán, los hay de todas formas y colores, y tanto hombres como mujeres se fijan en ello y dan su veredicto final.

“El hombre, como el mono, cuanto más peludo, más hermoso”, así reza la frase, pero no es ley. Convengamos en que el macho promedio detesta a la mujer con el síndrome de Chewbacca, las prefieren bien desprovistas de pelos y lo más semejante a una niña virginal. En el caso nuestro, donde el hombre no tiene la obligación social de depilarse, las opiniones son dispares: Muchas sostienen que es signo de virilidad el estar cubierto de bellos, pero otras los prefieren lampiños, y ahí comienza la cuestión porque en cuanto se encuentran con una mata de pelos simplemente huyen despavoridas y si te he visto, no me acuerdo.

Y la calvicie… tema escabroso si los hay… ¿Por qué? Porque la pelada es como los hongos, no está, y creés que jamás llegará, pero de repente aparece y cuando te das cuenta ya es tarde. Hay mujeres que mueren por un pelado sexy, claro, pero que sea un calvo trucho, que se deja de afeitar y le crece el pelo, cual Loco López. El tema es cuando la pista de aterrizaje de Anillaco es un hecho y no hay forma de revertirla, cuando vas en busca de la selva amazónica y lo único que encontrás es el desierto del Sahara. Esas tierras áridas nunca volverán a ser fértiles, y eso para varias mujeres es determinante; si el tipo es dolape, en muchos casos, no chance.

Como broche final, el must wanted de las mutaciones debe ser nombrado, que viene en composé y refiere a la fobia masculina más común y conocida: El capot y el baúl. Si el capot es pequeño las cosas se nos complican, porque es como que el tipo pierde parte de la líbido. A veces este detalle se compensa con el baúl, que es alto e imponente, entonces el muchacho cree que hay una armonía compensatoria. ¿Y cuando somos como una especie de Topolino?, chicas, ahí sí que estamos en el horno, no queda más que desarrollar nuestro lado intelectual y rogar que con eso le baste. Sino la otra opción, la cirugía, algunas ya la han implementado y dicen que sus efectos son maravillosos.

Sí, los hombres y las mujeres en muchos casos parecemos mutantes, y no es algo netamente corporal. Fobias hay más, no alcazaría este humilde espacio para expresarlas; lo importante es poder reírse de los defectos de cada uno y tomarlos con la mayor alegría posible. Y vos, ¿Qué fobia tenés?

1 de junio de 2006

SUBANESTRUJENBAJEN

Ya que todos hablan del mundial, aquí no vamos a dejar de hacerlo, pero no desde la óptica de si Pekerman pone a Abbondanzieri de titular, sino desde como nos revienta a las mujeres la boludización del hombre con el fútbol, y sobre todo de cara al mundial.

El fútbol, tomando al deporte más popular entre las preferencias masculinas, produce en ellos un estado de estupidización considerable. Los ves agrupados frente a las pantallas de las vidrieras de locales de electrodomésticos, dejando su baba frente al vidrio, gritando los goles como si estuvieran en la cancha, y vos, una humilde peatona que tiene la desgracia de pasar justo por ahí, casi salís despedida cual onda expansiva de una bomba.

No sabés por qué mandato divino ocurre esto, pero intentás comprenderlo. El hombre mira un partido y no se le puede decir nada, es “su” momento, como la mujer tiene el suyo cuando compra ropa, salvo que nosotras pretendemos que él participe activamente de tal evento. “Mi amor, qué vamos a cenar?”, pregunta tímidamente la chica; “YO QUE SEEEEEEEE, ESTOY MIRANDO EL PARTIDOOOOO, NO PODÉS ESPERAR AL ENTRETIEMPO?????!!!!!!”, gruñe él (y encima durante el entretiempo quiere ver la repetición de las jugadas y tampoco te da pelota). No sabés si es tu amorcito, aquel que el día anterior te había dado una jornada increíble de romanticismo o si te lo habían cambiado por el increíble Hulk y no te diste cuenta.

Es en ese momento cuando se hacen presentes la frustración, la ira, la congoja y demás sentimientos que genera el fútbol en la mujer. Padecimiento que se ve agravado una vez cada cuatro años cuando llega el mundial y sus maravillosas implicancias: el macho de turno ya está desempolvando su remera de la selección, su bandera para el balcón y hace un mes que arregló con sus amigotes para juntarse a ver los partidos y dejarte plantada como a un árbol bicentenario.

Él ya tiene su fixture en la billetera (desplazando así tu foto), te cuenta de la importancia de la ubicación estratégica de Tévez en la cancha, y vos lo mirás y sólo pensás en lo feo que es ese jugador y en las ganas de mudarte a otra galaxia que te invaden. Entonces preferís mirar la tele un rato, pero en cada canal que pasás en tu zapping hay publicidades sobre el mundial, caés en el noticiero y está “Don Niembra” contando su felicidad por irse a cubrir dicho evento. Acto seguido muestran a los hinchas argentinos recibiendo a la selección nacional en la ciudad alemana de Herzoge@%#!& (y que te recontra por las dudas) y se viene el comentario de la elección de los jugadores, los que van al banco, y vos ya estás re podrida de todo.

Finalmente pensás que si no puedes contra ellos, hay que unírseles, y organizás con tus amigas la comilona del mundial, donde se juntan todas no justamente a ver los partidos de Argentina, sino los de Inglaterra, donde están los mejores exponentes de la belleza futbolística. Y recorren con mucha alegría los primeros planos de Beckham y Owen, y piensan por qué nuestra autóctona selección nos da bagayos tales como Tévez, Riquelme y Crespo, entre otros.

En definitiva terminás cayendo en las redes del mundial, un poco para acompañar a tu chico, otro poco para sumarte al sentimiento nacionalista del fútbol; y además, admitámoslo, a medida que la selección va ascendiendo posiciones nos vamos motivando más y culminamos cual hombre promedio: gritando los goles como unas descosidas, con nuestra bandera argentina de poncho y cantando “Vamos vamos, Argentina”...