jueves, septiembre 18, 2008

MARIDO VIRTUAL

Con el paso del tiempo las relaciones se fueron reconfigurando, ya no están las presiones que padecieron generaciones anteriores y una puede vivir el amor más libremente. Si bien este es un beneficio que muchas mujeres disfrutamos con alegría, muchas veces nos hace distorsionar la realidad.

Podemos hablar de la globalización, del ser humano moderno egoísta y solitario, y demás elementos presentes en diversas teorías sociológicas. Si algo caracteriza a las personas en este último tiempo es la falta de compromiso en todos los ámbitos de la vida, y eso se trasmite también a las relaciones amorosas. Han disminuido la cantidad de parejas que apuestan al matrimonio, ya casi es una rareza que los casamientos se formalicen como mínimo sin una convivencia previa; mientras, los casos de divorcio aumentan. Se cree cada vez menos en el “hasta que la muerte nos separe”.

Por eso, el post de hoy se refiere a aquellas mujeres que indiscriminadamente denominan “marido” a su concubino, o lo que es peor, al padre de su hijo no buscado que forzosamente tiene que hacerse cargo de la nueva situación.

Las mujeres tendemos a justificar a los hombres, quizás para no aceptar que la realidad es muy diferente a nuestros sueños, por eso hacemos cosas como llamar “marido” a nuestro concubino, cuando él lo único que hace es compartir el techo con la mujer que ama y ya, sin más historias que eso. Probablemente el hombre aclaró los tantos, pero la concubina parece no aceptar su situación y arma el teatro del marido virtual, esperando el momento de la proposición de casamiento que nunca llega.

Es hora de que llamemos las cosas por su nombre, marido es el hombre con el que se contrae matrimonio, no hay marido sin casamiento y libreta, esto es así nos guste o no. Es como si a mi hermano le digo abuelo. NO!, mi hermano es hermano porque ciertas condiciones hacen que se llame así y no de otra forma. Lo mismo ocurre con los maridos.



Ilustraré con algunas situaciones el mal empleo del término:

LA DEL PARACAÍDAS: Cierta mujer viajaba sentada en un trasporte público luciendo su panza de pocos meses de embarazo y hablaba sobre sus nuevas vivencias de futura madre con una amiga. En medio de la charla regodeó con la siguiente frase: “… y resulta que mi novio… (piensa mientras se toca la panza) en realidad ahora que esperamos el bebé debería llamarlo marido...” (mientras sonreía triunfante). Esa chica se merecería que la amiga le aclarara que aunque le llenaron la cocina de humo, igualmente el padre va a continuar siendo su novio hasta que ponga el anillo y firme la libreta.

LA DELGADA LÍNEA DEL CONCUBINATO: Fuera de los casos de embarazos premeditados o no, muchas mujeres creen que ya con el hecho de vivir bajo el mismo techo con su pareja, mágicamente lo convierte en marido. Y andan como locas diciendo una y otra vez “mi marido esto y lo otro", cuando no hay papel legal que indique tal vínculo. Suena al vil engaño de los potenciales profesionales que sin recibirse ya se autodenominan Doctor, Ingeniero o Licenciado.

BABY BOOM: Otra situación que también se da es la de las parejas que tienen hijos sin formalizar la unión conyugal. Como en el caso de la chica del transporte público, varias mujeres tienden a llamar “marido” al padre del retoñito, como si automaticamente la gestación incluyera un certificado de matrimonio. Consultando a los seudo maridos por qué no se casan, enumeran infinidad de excusas para escaparle al compromiso. Es más, admiten que un hijo los va a unir para toda la vida con esa mujer aunque el amor de desvanezca, pero alegan que no es necesario rotular la relación y que el casamiento trae sólo problemas. Entonces, como ellos prefieren ahorrarse el "estres" de casarse, dejan al pequeño niño como un bastardo. Si ya hay convivencia e hijos en común, si estás empezando una familia ¿Cuál es la diferencia?, ¿Tan traumante es firmar la libreta? Y aclaro que esta referencia no tiene nada que ver con las condiciones económicas del otro, ya que actualmente existen los contratos prenupciales para atajarse de los ventajeros/as.

REIVINDICACIÓN DEL GATICO: No faltan tampoco esas mujeres de "procedencia dudosa" que enganchan a un pobre perejil que cumpla el papel de novio abnegado y lo llaman "marido", como para darse ellas un poco más de jerarquía y tener alguien que las espere con la cama calentita. Por supuesto, siempre encuentran alguna manera de retomar sus hábitos nocturnos, y de hacerse las locas con los buitres que andan deambulando por ahí meneando su vaso de wisky.

En todos los casos, deberíamos llamar las cosas por su nombre y dejar los disfraces, las mentiras tarde o temprano hacen agua. ¿Por qué la mujer se engaña? Al llamar "marido" al concubino nos convertimos en ese hombre mentiroso y fanfarrón que detestamos. Seamos realistas y aceptemos el vínculo que tenemos con el otro. Terminemos con la era del marido virtual.

domingo, febrero 24, 2008

FLOWER POWER

Los 60´s reviven, de una u otra forma se hacen presentes en nuestras vidas, el “hippie chic” que le dicen, pero parece que no sólo es una cuestión de moda, sino también de amor.

En realidad, desearías que este sentimiento exagerado de libertad, del “amor y paz” sin límites ni tabúes, sólo sea parte de la historia. Sentís una amarga incomodidad porque te tocó un tipo con filosofía de vida hippona, que se va por ahí con su furgoneta psicodélica a vivir la vida, sin preocupaciones, a disfrutar de su libertad sin las presiones de Nixon (o sea vos).

Como todavía no aprendiste a descifrarlo, lo dejás ser, pensando que algún día él hará lo mismo con vos y se dignará a dar señales de vida y a tenerte un poco de consideración; pero los días transcurren y no pasa nada. Se da a la fuga y de repente aparece como si hubieran pasado sólo unos instantes desde la última vez en que uno supo del otro. Pero resulta que fueron días, y cuando te llama o lo ves te dice “Te noto rara” y vos pensás “Y claro, imbécil, si hace días que no se de vos, no te importa si vivo o si me pisó una tanqueta.” Pero le decís “No, nada, te habrá parecido (hijo de una gran p…)”.




Sólo te invade la ira, sumado a la impotencia de no saber como manejar la situación sin perder los estribos. Tu relación con el hombre de espíritu hippie es algo así como un Woodstock: está todo bien, compartimos el mismo sentimiento, cada uno hace la suya, cero ataduras, la pasamos bien, todo amor y paz… y los acordes de Hendrix de fondo. Pero ese sistema no te rinde porque sos de una rama más conservadora.

Aún así, el espíritu liberal del hippón tiene cosas que te atraen y no sabés qué hacer. Podés remediar la situación muy fácilmente, pero como toda mujer, estirás la penuria hasta reventar, anhelando que te surja una nueva especie de tolerancia y que a la vez él cambie esa particularidad en "nombre del amor". Si le cortás las alas atentás contra su espíritu flower power, y ya nada será lo mismo; pero por otro lado te sentís mal porque querés un hombre un poco más presente. Además es un descarado, pretende el espíritu libre del amor y paz pero que sean exclusivos, y eso no te cierra porque no está trabajando para ganárselo.

Por lo tanto atinás a exponerle la situación, él con su mente abierta y voladora parece comprenderte, y le creés, hasta que nuevamente se manda a mudar con su furgoneta hacia los prados atestados de flores. Y otra vez aparece la ira, la bronca, las ganas de tirarlo a un pozo y arrojarle una granada.

La cuestión parece reducirse a lo siguiente: te acoplás a su estilo hippie o él a tu estilo “represor”, o llegan a un consenso; en el peor de los casos, en el último viaje que haga en su furgoneta psicodélica, lo despachás de tu vida. Así de simple, para que la casa esté en orden, porque al fin y al cabo, tal como expresa el espíritu “flower power”: hagamos el amor, y no la guerra. Paz, man.

jueves, febrero 14, 2008

LA CELEBRACIÓN

Un nuevo día de los enamorados toca a la puerta, mujeres ilusionadas, búsqueda frenética de regalos y la eterna espera de que el galán de turno despliegue sus mejores armas para recordarnos por qué lo elegimos y nos eligieron.

Pero… ¿Qué pasa cuando el galán conmemora poco, o lo que es peor, nada? Quizás por ello fechas que las mujeres consideran importantes, como el día de los enamorados, el cumple mes cuando ya ha pasado un tiempo de pareja, el día de la primavera, o incluso el día de la mujer, se convierten en batallas campales donde algunos desenlaces quedan entre llantos.

La mujer no olvida, y cree que su hombre tampoco, por eso espera que él se acuerde de cuanta fecha romántica haya en el calendario además del aniversario. El tema es que no todos los hombres están pendientes de esas cosas, y ahí comienzan los problemas.

Llegó el momento entonces de desenmascarar a los no conmemoradores (y se acaba de crear un neologismo) y de descubrir cuál es su disfraz para no celebrar:

- No conmemorador tacaño: Basta de pavadas, y sincerémonos de una vez, no existe el “para él eso son pavadas” con el que tratamos de racionalizar la actitud del otro, simplemente el tipo no quiere gastar y la mejor manera de hacerlo es no conmemorar nada. Desde cosas básicas como cumpleaños de algún familiar, hasta trivialidades femeninas como el día de la mujer.

- No conmemorador zurdito: Todo es consumo. Sólo eso. Él levanta bandera de la izquierda y dice que no se va a dejar manipular por los intereses del poder, entonces no celebra nada porque todo es para llenar los bolsillos de los capitalistas. Salvo un cumpleaños o alguna fecha demasiado especial, es ley que él no va a regalar nada, ni decir nada, ni conmemorar ninguna fecha como el día de San Valentín, porque le parece consumismo innecesario y además viene de yankeelandia. Conclusión: No conmemora ni la Navidad, nunca te regala nada, y tampoco cree en nada.

- No conmemorador olvidadizo: Hay que dar una tregua a los pobres muchachos que están en la 5ta. luna y no saben en qué día viven. Olvidan, como lo hacen en todos los aspectos de su vida, y la mujer puede patalear, llorar, y demás, pero nunca logrará cambiarlo. Hay que aceptarlo, será cuestión de poner lo demás en la balanza.

- No conmemorador sin compromisos: Él no se compromete con nada ni nadie, y mucho menos con celebrar fechas que no le importan y que impliquen tomarse la molestia de salir con vos, buscarte un regalo y entregártelo. Al tipo no le importa, esa es la cruel realidad.

Desde ya, a medida que los hombres van pasando por nuestras vidas y nosotras vamos creciendo, aparecen híbridos de estos cuatro tipos de No conmemoradores. La cuestión parece fácil: tratar de respetar al otro, pero que el otro también respete las cosas que nos gustan, y no comerse cualquiera y justificar al hombre. Hay que ver las cosas como son.

jueves, septiembre 27, 2007

¡¡ENTRENADOR, ENTRENADOR!!

“Sin fúl, sin fúl”, gritaba el Coco Basile en la pasada Copa América. Como si fuese tan fácil, Coco… Las mujeres pasan su vida entrenando hombres, y finalmente siempre es “Con fúl”.

Cuando una mujer hace retrospectiva de sus relaciones, ya sean noviazgos formales o intentos de ello, llega a un punto en que se da cuenta que actuó como una entrenadora. Moldea a su hombre del momento para cada situación en la que él actúa como un macaco creyendo que no sólo se hace un bien a ella, sino a la comunidad.

Lo viste, lo educa, le indica atajos, lo convierte un caballero de armadura brillante y luego lo libera, porque fue tan extenuante el camino hacia eso que no quiere lidiar más con él. Luego, a ese hombre lo recibirá otra, que gozará alegremente de las bondades inculcadas, aunque seguramente querrá hacerle algunas modificaciones.

Revisemos un poco las etapas de entrenadora por las que pasa una mujer:

· Inicialmente, en los amores adolescentes con púberes de explosión hormonal, hay todo un campo virgen por sembrar, y como en ese momento la mujer es poco pretenciosa porque la vida amorosa no la ha golpeado aún, guarda lo que piensa y expresa poco. Soporta que su novio salga religiosamente con sus amigotes y haga cualquiera, que se comporte como un primate y le cierre las puertas en la cara, y que no tenga detalles románticos. Si la relación dura, puede recoger la cosecha, pero el proceso fue agotador y lo larga, dejando las ganancias del campo a la deriva.

· Luego encontrará otros que ya fueron entrenados por otras mujeres, que probablemente tendrán déficit de caballerosidad y atenciones, carreras frustradas, mala vestimenta y poco interés en el futuro. Y le surgirá el espíritu del entrenador: lo ayudará a completar sus estudios y le dará unos tips para hacer más feliz a una mujer. Pero la pudrió y lo fletó, porque en realidad no quiere ocuparse de esas cosas y prefiere un hombre que ya tenga esos temas resueltos.

· Finalmente apostará a uno nuevo, que tuvo una entrenadora antes y no fue tan eficiente como podría haberlo sido ella. Él es un machista a conveniencia: goza de los beneficios de la pseudo liberación femenina, pero también quiere a la mujer de antes, y como hombre aporta poco. Este al menos terminó sus estudios y tiene un trabajo aparentemente prometedor, pero huye al compromiso y tiene menos romanticismo que el Yeti. Ella practica la tolerancia y pacientemente le inculca el romanticismo, lo ayuda con su ropa y sus menesteres habituales, convirtiéndolo en un hombre más agradable para una mujer. Pero nuevamente se cansó y lo mandó a volar, dejándoselo a la que sigue en la lista, ávida de entrenarlo a su manera.

Y así comienza un período cíclico de entrenamientos y abandonos por un nuevo hombre con potencial pero que necesita ajustes. Toda mujer es entrenadora, y a diferencia del Coco, no se hace famosa ni acaudalada por ello, pero sí coincide en que si falla, será condenada. A medida que pasa el tiempo más y más pretende, y supone que el hombre que la acompañe debería saber de antemano qué es lo que ella necesita.

¿Vale la pena este proceso de entrenamiento constante? Quizás sería mejor aceptarlos como son y pasar del rol de entrenadora al de mujer, ¿O es que el hecho de ser mujer implica necesariamente el rol de entrenadora?. El hombre es más simple, no se esmera en entrenar, no exige, no se fija en esas trivialidades, sólo quiere estar en armonía. Tristemente, por más que la mujer lo intente, está en su naturaleza, y seguirá entrenando por siempre, con la lucha interna de dejar de hacerse mala sangre ella y al mismo tiempo dejar ser al otro.

viernes, julio 27, 2007

DR. AMOR

Érase un día de pleno invierno, con temperatura cercana a los 0º. Una chica que araña los 30 años sintió un malestar en su garganta y concurrió a la guardia de la clínica más cercana, un lugar de renombre donde deberían encontrarse profesionales calificados.

Luego de registrarse, fue llamada por un médico que promediaría los 35 años, y a partir de ese momento comenzó a vivir una de las tantas situaciones que los hombres hacen padecer a las mujeres que rondan la tercera década:

La consulta comenzó normal, el médico preguntó cuál era el malestar y continuó con el interrogatorio de rutina: “Sos alérgica a algo, fumás, bebés en exceso, diabetes, operaciones, etc… y el disparador de la tragedia: “¿TOMÁS ALGÚN MEDICAMENTO?.”

Paciente: “Sí, tengo tal problema desde hace varios meses y estoy haciendo un tratamiento prolongado, tomo tal y cual remedio por día. El tema es que, por la medicación, estoy como inmune a los antibióticos, entonces hace unos meses tuve una faringitis y me tuvieron que dar una dosis más potente que la habitual. Ah, y también tomo anticonceptivos.”

El Dr. asiente y continúa con otras preguntas no relevantes, y luego procede a examinar a su paciente. Mientras está con el estetoscopio:

Dr. Amor: ¿Hace cuánto tomás anticonceptivos?
P: “1 año y medio”
Dr. A: “Ah, bastante” (QUÉ BASTANTE, PEDAZO DE ZOQUETE! HAY MUJERES QUE LOS TOMAN POR AÑOS Y AÑOS, EN TODO CASO ESO LO DETERMINARÁ EL GINECÓLOGO Y NO VOS)
P: “Es que tengo un pequeño pólipo en el endometrio, y los anticonceptivos me lo controlan para no operarlo, así que no puedo dejarlos” (Y ADEMÁS, CUIDARSE ES QUERERSE, DESPUÉS VIENEN CRÍOS AL MUNDO COMO MÁQUINA DE HACER CHORIZO. TODO A SU DEBIDO TIEMPO.)



Hasta ahí era un comentario aislado, pero ávido de expresar todos sus pensamientos, el Dr. Amor continuó:

Dr. A: “Estás segura que tenés `X` edad?”
P: (Ingenua e ilusionada) “Sí, parezco de menos, ¿no?”
Dr. A: “Porque para tener esta edad estás hecha bolsa” (LO WHAT??? QUIÉN PIDIÓ TU APRECIACIÓN, BASURA POCO ÉTICA, DEDICATE A DAR LA CURA, NO A ENFERMAR MÁS AL PACIENTE)
P:

Luego de la examinación, el Dr. le receta los medicamentos correspondientes aclarándole que el novio estaría muy feliz de que ella finalmente se quedara disfónica por unos días; y sediento de continuar con su tortura verbal, antes de despacharla, agrega:

Dr. A: “Cuidá a tu muñeco, porque así como estás, este es tu último tren” (LO WHAT X 2????? ¿QUIÉN TE CREEÉS QUE SOS, EL DR. AMOR?, ¿QUIÉN NECESITA TU PRECARIO CONSEJO?¿QUÉ TE IMPORTA SI SE LE VA EL TREN O NO?, A VOS SE TE FUE EL TREN DE LA CORDURA Y PARECE QUE NADIE TE LO COMUNICÓ)
P: (Estupefacta) “Estas pestes me las agarré desde que estoy con este muñeco, así que, en todo caso, sería hora de cambiar al muñeco…” (OBVIAMENTE NO POR VOS, QUE TENÉS COMO 40 AÑOS Y PENSÁS COMO UN ORANGUTÁN)
Dr. A: “Chau, que te mejores”
P: (Piensa: “Se Se Se… Que te garúe finito”)

A todo esto, ¿Dónde quedó la ética profesional? ¿Por qué una mujer tiene que aguantar estas cosas de un médico y de la sociedad en general? ¿Acaso a los 30 la mujer pasa a estar caduca? Nos llaman el sexo débil, y en realidad no saben la fortaleza interior que hay que tener para soportar estos y otros tantos desplantes que recibimos día a día. No se dan una idea.

jueves, marzo 08, 2007

MACHO MENOS

Hoy, 8 de marzo, conmemoración del día internacional de la mujer, ¿Los otros 364 días del año son el día del hombre?¿Por qué no hay día del hombre?¿O acaso él no lo necesita porque es bien macho y no festeja esas pavadas? Está claro que el posteo que nos convoca será feminista, hago la salvedad desde el principio, antes de que alguien esboce palabra o línea alguna.

Desde hace un par de décadas, las relaciones entre hombres y mujeres vienen sufriendo modificaciones. Gran parte de estos cambios se deben a cuestiones sabidas respecto a la mal llamada “liberación femenina”: mayor acceso de la mujer a puestos laborales (en general con menor salario que un hombre en el mismo puesto), voto femenino, la posibilidad del divorcio, pastilla anticonceptiva, etc.. Quizás la más significativa es que la mujer tiene un campo mucho más amplio que antes para poder independizarse económicamente, y eso le permite disponer del su dinero a su antojo sin dar muchas explicaciones.


Las mujeres proclamaron la igualdad entre los sexos y unos cuantos hombres parecen habérselo tomado muy a pecho. Cualquier acto de poca “hombría” que cometen es automáticamente justificado bajo la frase “y bueno, uds. querían igualdad, acá la tienen”. Entonces el tipo puede comportarse como un bastardo y vos tenés que comértela por “la igualdad”, pero no es así.

Igualdad entre los sexos no es una frase absoluta, significa que en algunos aspectos era necesario que la mujer puediese acceder a los mismos beneficios que el hombre; entonces no magnifiquemos los tantos, las mujeres no dejan de ser mujeres, y los hombres no dejan de ser hombres, somos diferentes y siempre será así.

Si el tipo no es caballero, atento, no te hace regalos, no te cuida y no te invita ni un helado, no es que tiene mentalidad moderna, es que es un sátrapa. No nos engañemos, chicas, es como si nosotras anduviéramos por ahí tirando escupitajos, dejáramos de depilarnos, de ponernos linda ropa interior, o cualquier cosa de índole femenina sólo “por la igualdad de sexos”. Si hacen eso, después me cuentan qué opina el macho de turno que tienen.

Es pura injusticia, la mujer indirectamente sigue condenanda a las tareas hogareñas, pero además tiene que trabajar, ocuparse de los críos, de la mascota, de sus padres ancianos, de estar divina y encima tener algún tiempo para realizarse independientemente. Mientras, el tipo llega de trabajar, se pone a mirar la tv, juguetea con los hijos y los altera, regaña con la mascota y quizás te ayuda en alguna tarea mínima para que no le pongas cara de perro; siempre y cuando no esté haciendo alguna actividad con los amigotes y llegue a la hora del coño.

Entonces, el hombre exige, y él ¿Qué nos ofrece? Ni siquiera cumple con su rol masculino porque… queremos igualdad de sexos!!!! Eso, acá y en la galaxia más remota, no tiene justificación. Mujeres: feliz día y que nos sea leve, porque lo que está por venir parece ser peor.

viernes, febrero 16, 2007

AMOR INTELIGENTE

Llevar una pareja adelante tratando de compatibilizar las personalidades de ambos integrantes es algo bastante complicado, sobre todo en los primeros momentos, en los que cada uno se está acomodando a las gracias del otro.

El otro, y una misma también, suele incurrir en algunos errores, que con el paso del tiempo sabe que no debe hacerlos, y automáticamente pasa a lo que algunos denominan “Amor Inteligente” (AI). Se trata de utilizar esos atajos que parecen garantizar una pareja más feliz.



La cuestión es ¿Cuándo se hace uso y abuso del AI?¿Cuándo el AI roza la mentira?. Veamos algunos casos a modo de ejemplificación para intentar determinarlo:

  • ENFERMEDAD: Te enfermaste, el matasanos decretó 72 hs. de reposo, y terminaste postrada en tu cama convertida en una especie de lechuga. Como todavía no es el momento de compartir el lecho con tu hombre, cada uno vive en su casa. No sólo el otro imberbe no te va a “cuidar” por sus múltiples obligaciones de hombre adulto, sino que además ni siquiera se digna a llamarte aunque sea una vez al día para ver tu evolución. Conclusión: El tipo es un salame, no utilizó las bondades del AI y se le armó la rosca. A todo esto, vos, así de germenosa como estás, también tenés que andar preocupándote por un tipo poco atento.

  • FLORES: El hombre tiene una creencia arraigada en su cultura, de que él llega con un ramo de flores y la mujer se olvida de todos los trastornos que le ha generado. Pues no, señores, el recurso de la flor podría haber funcionado en los 50´s, pero en el 2000 mínimo aparecete con un reproductor de DVD, y aún así no se garantiza la conformidad de la dama. De hecho, el “factor Flor” tampoco debía resultar en los 50´s, sólo que la mujer se callaba porque el macho recalcitrante la mantenía y no podía andar haciéndose la rebelde por ahí.
    En este caso, aplicar el AI sería dejar las flores para un momento de plenitud conyugal y cuando se incurre en una trastada, simplemente se agacha la cabeza, se reconoce el error y se busca un método alternativo. De hecho, si el tipo hubiese aplicado el AI, directamente no tendría que andar vagando por las florerías para resarcir su error.

  • CONSENSO: Otro de los errores más comunes del mal uso del AI. El hombre experimentado en relaciones de pareja debería saber que, si emprende una relación estable, las cosas se consultan. Pero, como en ocasiones parece que sufriera de "amnesia", de repente te sale ese mismo día con que organizó un encuentro con su compañeros de trabajo y sus mujeres, y vos quedás supeditada a ir; si no vas sos una garca y si lo hacés tenés cara de perro y le amargás la noche. Cuando el tipo decide a mansalva cómo organiza las cuestiones, la dama se ofende y se arma (o no se arma, pero ella lo canaliza por otro lado y también vienen los problemas).

Hasta aquí hemos visto como el uso del AI puede hacer que una pareja sea medianamente armónica. Ahora, ¿Qué pasa cuando se abusa del AI? En ocasiones se pasa al terreno del engaño, ya que si al hombre, o a la mujer, no le surge hacer determinadas cosas, no tiene sentido que le haga creer al otro que sí le surgen. Simplemente queda en una tomarlas o dejarlas; si al tipo no le importa, ¿Qué sentido tiene seguir invirtiendo tiempo y energía en una relación dudosa? Es para pensarlo.

jueves, septiembre 21, 2006

DE BOLICHE EN BOLICHE...

Día de la primavera, jornada gloriosa si las hay, las personas alérgicas la odiarán, varios hombres estarán contentos porque saben que llegan los días en que las mujeres se despojan de sus vestiduras y salen a mostrar sus atributos. Las hormonas pululan en el ambiente, se multiplican a granel, los machos envalentonados salen a la cacería de sus presas. ¿Dónde? Lo hacen en muchos lados, pero el lugar por excelencia es el boliche.

Las tácticas de levante en la disco ya no son las de antes, no es como en la época del Club del Clan donde el galán, con su vaso de gin tonic en mano, sacaba a la muchacha que presumía. Antes se bailaba en pareja, ahora no; el acto del baile es más “homosexual”, ya que uno tiende a danzar en un grupo semi cerrado con pares de su mismo sexo, mirando qué es lo mínimamente potable que hay en los alrededores.

En general es el macho quien inicia el ritual de la conquista, por ello el post que nos convoca en esta jornada primaveral es sobre los distintos chamullos que un hombre puede emplear para levantarse a una mujer, saliendo del clásico “¿Venís siempre a este lugar? ¿De qué signo sos?, etc…”.


¿ES TU NOVIO?: Cuestión complicada para el macho en búsqueda de su hembra, dilucidar si esa muchacha tan bonita tiene algún tipo de relación amorosa con el hombre que la acompaña. Antes el muchacho que se encontraba junto a la señorita probablemente era su príncipe en el corcel blanco; pero ahora, en estos tiempos modernos, tranquilamente puede ser su amigo gay del alma. Así es que algunos corajudos se animan a preguntar:
Él: ¿Ese chico es tu novio?
Ella: (Con cara de desinterés, probablemente mascando un chicle de menta) No.
Él: (Cobarde por unos instantes) Porque pregunta mi amigo (Y señala a un pobre piscuí)
Ella: Ah…
Él: No, en realidad yo pregunto
Ella: Ahhhh… (al cubo)
Él: (Mostrando su lado caudillesco): Bueno, ENTONCES DAME UN BESO! (ARO ARO AROOOOO)
Ella: (Lo mira fijamente y piensa “PERO VOLÁ DE ACÁ, ZAPALLO, QUÉ TE CREÉS QUE SOY, UN PEDAZO DE CARNE DEL MERCADO DE LINIERS???” Y se retira de la escena retornando a su manada).

FUNCKING PLACE: Preciosa jornada, boliche con partes al aire libre, es invierno, pero la noche está bárbara y templada. Un macho se acerca a su presa:
Él: Hola, ¿Venís siempre a este FUCKING lugar?
Ella: (Extrañada por el énfasis puesto en la palabra “fucking”) No, es la primera vez.
Él: ¿Y te gusta esta FUCKING música?
Ella: Sí, está buena.
Él: ¿Y cómo te FUCKING llamás?
Ella: (Completamente desconcertada, responde igual) Mengana. Disculpame, pero tengo una duda, ¿Por qué todo es fucking?
Él: PORQUE ESTE ES UN FUCKING MUNDO!
Ella: Ahhh… (Sonríe de compromiso al fucking chongo y se retira de escena, a paso acelerado, buscando lo que quedaba de su manada).

REPARTO: Tres alegres señoritas bailaban juntas en una disco porteña, juntitas y tan felices, seguramente
eran carne al asador. Y así fue que tres galanes se les acercaron a hablar.
Luego de la típica entrada a la conversación, del estilo ¿Cómo te llamás? ¿Cuántos años tenés? ¿Qué hacés de tu vida? ¿Dónde vivís?, Etc., se produjeron los siguientes diálogos contemporáneamente:


Galán 1: Tengo novia.
Ella 1: (Desconcertada) ¿Entonces qué hacés acá hablándole a una mina?
Galán 1: Porque amo a mi novia… Pero también amo a las mujeres!

En otro sector de la pista, con un chongo apuesto que parecía bastante normal:
Galán 2: Nosotros las elegimos de la siguiente manera (Va a explicar el por qué cada uno eligió a la señorita a la cual se estaba chamullando)
Ella 2: Contame…
Galán 2: Básicamente nos las dividimos por altura…
Ella 2: (Lo mira fijo y piensa “Es un perejil…”)
Galán 2: Vos que sos la más alta me tocaste a mi, tu otra amiga para Mengano que es de estatura media, y la más petiza para sultano. Fijate que buena elección.
Ella 2: ¿Pero no era mejor elegir por la que le gustaba a cada uno realmente?
Galán 2: Es mejor este método salomónico.

Y en otra parte del boliche sucedía lo siguiente…
Galán 3: Desde que corté con mi novia no hago más que salir.
Ella 3: Y sí, uno vuelve a las pistas hasta que encuentra una pareja nueva con quien comenzar algo lindo.
Galán 3: No, yo la verdad prefiero salir. Estoy de joda toda la semana, me voy al after office de acá, a la noche de la cerveza de allá, viernes y sábado a bolichear a tal lado…
Ella 3: (Piensa “Nunca aprendiste a hacerte marketing…”) Ajá…
Galán 3: Por ejemplo en las vacaciones de verano me la pasé de juerga, éramos como 10 en el departamento, nos la pasamos de joda todos los días, una resaca que ni te imaginás… y bla bla bla
Ella 3: Un gusto conocerte… mis amigas me llaman… chauuuuuuuuu

Y sí, finalmente, las chicas sólo eran tres pedazos de carne en góndola…

LIBIDINOSO: La situación vista desde afuera era una muchacha bailando con unas amigas y amigos, y un moscón muy juvenil revoloteando alrededor, que de vez en cuando se acercaba aleteando a meter algún bocadillo. La presa azucarada no hacía caso a la insistencia del insecto, por lo cual el molesto decidió embestir a la amiga más cercana.
Moscón: Hola, ¿Qué le pasa a tu amiga que no me da bola?
Amiga: No se… no le interesarás.
Moscón: Decile a tu amiga que le tiré tooooooda la líbidooooooo
Amiga: ¿? (Se da vuelta y a otra cosa.)
Acto seguido se acerca el moscón a su azucarada presa:
Moscón: Te estoy tirando toda la líbido, eh eh ehehehe…
Presa azucarada: Mirá, no me interesás, soy muy grande para vos y tengo novio, ¿ok?
Fue más efectivo que el Raid… el moscón se fue, flu flu voló, desapareció.

QUÉ PÁ-SÁ… : Jazzy Mel se revolcaría al ver como unos raperos aparentemente extranjeros intentan levantarse a unas muchachas.
Situación: Pista de un boliche, con música muy diferente al hip hop o al rap. Ambos raperos seleccionan un par de “nenas” y les bailan al ritmo Sean Paul, con sus brazos alrededor de los cuerpos de ellas, pero sin tocarlas, sólo contorneándolas.

Rapero 1: Dé donde eres?
Nena 1: Palermo
Rapero 1: Cómo te “iamas”?
Nena 1: Fulana. Vos?
Rapero 1: José
Nena 1: Ahhhh… y de qué país sos
Rapero 1: De Argentina, yo también vivo en Palermo.
Nena 1: (Bueh…) Todo bien, pero no me interesa…

Nena 2: ¿Podés dejar de bailarme así?
Rapero 2: (También haciéndose el extranjero) NO
Nena 2: No me interesa tu baile, tengo novio.
Rapero 2: Bueno, esta bien, nos vamos…

Y se retiraron de escena meneando sus brazos al compás del Hip Hop que no sonaba en la pista, a buscar nuevas nenas que comprendan su arte pseudo extranjero.

HUMECTACIÓN: Una muchacha bailaba alegremente en una pista de un boliche de música electrónica, vestía unos anteojitos de sol (porque el sol a las 3 de la mañana y bajo techo es realmente muy nocivo...) Un muchacho de rulos se le acerca, aparentemente para levantársela, pero estaba tan drogado que ni siquiera las palabras le salían. En medio de ese acto gestual en el cual ella intentaba explicarle que no le gustaba, el muchacho la toma de las manos, se las acaricia y le dice “Ya vuelvo, no te vayas”. Acto seguido regresa con un pomo de crema de manos y se la coloca dicéndole: “Para que tus manos se mantengan siempre suaves y humectadas como hasta ahora”. Y se retira…

Este es sólo un pequeño muestreo del chamullo bolichense de nuestros días. Un tanto desconcertante, gracioso por momentos, molesto por otros. Y la pregunta es ¿Da resultado realmente? Parece que no…

jueves, julio 06, 2006

"PODEMOS"


“Se puede, se puede”, decía Angeloz en su campaña presidencial allá por 1989 cuando intentaba hacerle frente al huracán “Mendez”. Él creía que quizás ganaba, y una tiene esa misma ingenuidad cuando confía en el hombre “Podemos”.

Lo conociste y es bárbaro, te re gustó, compartiste unas pocas salidas y él se encargó de endulzarte los oídos con todos esos planes que podrían hacer juntos en el futuro. Lo peor del caso es que le creíste, y ahora estás que rebotás por las paredes porque no cumplió ninguna de sus falsas promesas.

¿Por qué se cae como una quinceañera dentro del juego del hombre “podemos”? Quizás porque para una es tan especial que considera que el sentimiento es recíproco, pero la dura realidad es que él hace lo mismo con todas y le importa 3 rábanos si hiere tus sentimientos con sus patrañas.


Te dice que podrían ir al teatro, y vos ya estás pensando qué ponerte; te dice que la próxima te invita al cine, y vos te clavás con la cartelera del diario al lado del teléfono que nunca sonará; te dice que podrían pasar un día en la costanera de zona norte, y te explica detalladamente por qué ese día sería tan especial para los dos. Durante esos momentos te sentís en un éxtasis auditivo, que a medida que vas descubriendo que es un vil mentiroso se convierte en un estallido de ira.

Pero seguís creyéndole, porque él te sigue gustando y engañando con sus "podemos", es tan persuasivo con sus palabras, te dice cosas tan lindas… PERO NO CUMPLE NADA!. Entonces sí, “se puede, se puede”, sí, muchachas, se puede mandarlo en un cohete a la luna, y que se quede ahí por siempre, y que le mienta al espíritu de Neil Armstrong, que le diga que se puede estar en la luna sin el equipo de astronauta, y que se saque el casco así se muere de asfixia y nos hace un favor a todas.

Ese tipo es una sucia lacra, podría llamarte, podría cumplir sus palabras, podría dejar de mentirte, pero la realidad es que no le interesa, entonces puede engañarte porque su conciencia seguirá inerte ante tus reacciones.

Así que, “se puede, se puede”, se puede juntar fuerzas y mandarlo al tacho, a volar "fly away, far away", al baúl del olvido, borrarlo del mapa, se puede erradicarlo de la faz de la tierra; porque al fin y al cabo, al igual que Angeloz, ese tipo es un embustero.

viernes, junio 23, 2006

X-MEN

Tomando en cuenta los boom cinematográficos del momento, haré eco, cual diario o revista que utiliza estos temas hasta el hartazgo, y me apropiaré del título de este pasado estreno para emplearlo en el post de hoy.

En las relaciones, tanto hombres como mujeres, tienen esas "simpáticas" fobias hacia los aparentes defectos del otro, que en ocasiones son fulminantes cuando se trata de perpetuar la relación. Intentaré reunir las más sobresalientes para reírnos un rato de esas cosillas que a veces hacen que pensemos que el otro definitivamente es un mutante.

Cuenta la leyenda que una adolescente que recién empezaba a darse unos besos con un muchacho, un día le ofreció su femenina cadenita con dije de corazón al hombre en cuestión. El joven muy agradecido la tomó y en muestra de su reciente eterno amor decidió colocársela, pero OH NO!, era demasiado corta y no podía siquiera lograr que le cubriera las ¾ partes de su entroncado cuello. La historia fue corta, ella se impresionó, lo mandó a volar y ahora tiene su fobia de cuello.

¿Y los dientes? Muchos agradecerán a sus padres la insistencia en el uso de la ortodoncia, y los que no, sufrirán el embate del dedo acusador: "Ese tiene dientes de cuchillo", "Aquella tiene dientes de caballo", "Oh no, esa niña usa frenos", "Tiene la dentadura torcida"; y lo peor "a ese/a le FALTA UN DIENTE, y en la parte de adelante!!!!". También varios de los fumadores están condenados, con su dentadura perfectamente amarillenta, u oscura, sumado a la sensación de estar chupando un cenicero que se genera en el momento del beso, que a más de una/o le da escalofríos.

Siguiendo con las partes del cuerpo, podemos nombrar al fóbico nº 2, que tiene una fijación especial con las manos: que si son cadavéricas, que si son “firmes” (¿?), que si tiene dedos de "molusco", que su suavidad, que si los dedos son de morcilla, que si son cortos, o muy largos, su femineidad, etc. Como sea, el tema es que si una mujer no cumple con los requisitos manuales que él pretende, se acaba todo.

Bajando por la estructura corporal, llegamos al conocido fetiche de los pies: Hay hombres que desesperan por unas buenas plantas, hay mujeres a las que se les revuelve el estómago de que se las toquen. Están los juanetes, los dedos largos, los pelos, el pie de 2 metros, el chiquito, el deforme, el de las uñas acanaladas, el que está lleno de hongos, el que le faltan uñas, el de piel dura a lo roca, el femenino con las uñas y su francesita. Como verán, los hay de todas formas y colores, y tanto hombres como mujeres se fijan en ello y dan su veredicto final.

“El hombre, como el mono, cuanto más peludo, más hermoso”, así reza la frase, pero no es ley. Convengamos en que el macho promedio detesta a la mujer con el síndrome de Chewbacca, las prefieren bien desprovistas de pelos y lo más semejante a una niña virginal. En el caso nuestro, donde el hombre no tiene la obligación social de depilarse, las opiniones son dispares: Muchas sostienen que es signo de virilidad el estar cubierto de bellos, pero otras los prefieren lampiños, y ahí comienza la cuestión porque en cuanto se encuentran con una mata de pelos simplemente huyen despavoridas y si te he visto, no me acuerdo.

Y la calvicie… tema escabroso si los hay… ¿Por qué? Porque la pelada es como los hongos, no está, y creés que jamás llegará, pero de repente aparece y cuando te das cuenta ya es tarde. Hay mujeres que mueren por un pelado sexy, claro, pero que sea un calvo trucho, que se deja de afeitar y le crece el pelo, cual Loco López. El tema es cuando la pista de aterrizaje de Anillaco es un hecho y no hay forma de revertirla, cuando vas en busca de la selva amazónica y lo único que encontrás es el desierto del Sahara. Esas tierras áridas nunca volverán a ser fértiles, y eso para varias mujeres es determinante; si el tipo es dolape, en muchos casos, no chance.

Como broche final, el must wanted de las mutaciones debe ser nombrado, que viene en composé y refiere a la fobia masculina más común y conocida: El capot y el baúl. Si el capot es pequeño las cosas se nos complican, porque es como que el tipo pierde parte de la líbido. A veces este detalle se compensa con el baúl, que es alto e imponente, entonces el muchacho cree que hay una armonía compensatoria. ¿Y cuando somos como una especie de Topolino?, chicas, ahí sí que estamos en el horno, no queda más que desarrollar nuestro lado intelectual y rogar que con eso le baste. Sino la otra opción, la cirugía, algunas ya la han implementado y dicen que sus efectos son maravillosos.

Sí, los hombres y las mujeres en muchos casos parecemos mutantes, y no es algo netamente corporal. Fobias hay más, no alcazaría este humilde espacio para expresarlas; lo importante es poder reírse de los defectos de cada uno y tomarlos con la mayor alegría posible. Y vos, ¿Qué fobia tenés?